Una historia de servidores, amistad, aprendizaje y pasión por Minecraft
Hola a todos, aquí estoy con otro mensaje, otra publicación que quiero compartirles con mucho cariño.
Hoy quería hablarles sobre algo muy especial para mí: MyUsagiLand (se escribe así: M-Y-U-S-A-G-I-L-A-N-D).
Este proyecto nació hace ya bastante tiempo, cuando hice mi primer servidor en Aternos, con la idea de jugar junto a Bautio, mi quinto seguidor en Twitch.
Un niño de tan solo 11 años que, con mucha paciencia, me enseñó a crear un servidor en esa plataforma.
Con él aprendí muchísimas cosas —¡inclusive cómo hacer una puerta en Minecraft!— y marcó el inicio de un camino que aún sigo recorriendo.
Pasó un tiempo, y aunque me alejé de los streams y me dediqué a grabar algunos videos en Minecraft vanilla, la idea de tener mi propio mundo persistía.
Fue así como nació la serie de Minecraft que subí a YouTube, donde comencé a explorar aún sin saber mucho sobre mods o configuraciones avanzadas.
Con el tiempo, decidí dar un paso más serio y monté mi primer servidor en Exaroton, la versión de pago de Aternos.
Quise replicar algo que vi en Tortilla Land, una serie creada por AuronPlay, e instalé un plugin que limitaba el tiempo de juego a 4 horas por jugador.
Esto me permitía controlar el gasto del servidor, ya que Exaroton cobra por hora de uso y no por mes.
Usé la versión 1.16.5, le instalé más de 100 mods (si mal no recuerdo), y así comenzó lo que en su momento llamé MyUsagiLand.
Este fue un proyecto ambicioso que me obligó a aprender desde cero: cómo instalar mods, configurar servidores, iniciar mundos… todo.
Y aunque al principio no fue fácil, con ayuda de amigos como Bautio y mi perseverancia, todo comenzó a tomar forma.
Más adelante lancé otro servidor en la versión 1.19.2, pero no recuerdo mucho de esa etapa.
Sin embargo, dos años después (o un poco menos), conocí a Jonaa, un amigo de El Salvador con mucha experiencia en servidores.
El trabajó en una versión más robusta de MyUsagiLand, con plugins, mejoras y sistemas más avanzados.
Lamentablemente, cometí el error de querer usar un mapamundi como ciudad… lo que parecía genial en teoría, resultó incómodo en la práctica.
El mundo comenzaba en medio del océano y los jugadores tenían que nadar mucho para llegar a tierra. Eso, sumado a la baja cantidad de usuarios y los costos, terminó por hacer que ese servidor cerrara.
Hoy en día, el único servidor activo es un Realm (el servicio oficial de Mojang), en el que juegan de 4 a 6 personas de mi comunidad.
Lleva funcionando aproximadamente un mes y medio y, aunque está en la versión Bedrock (que no es mi favorita, por eso no juego), sé que mis seguidores lo están disfrutando mucho.
MyUsagiLand es más que un servidor e inclusive Minecraft.
Es mi refugio, mi lugar para desconectarme del estrés del día a día: la oficina, los análisis de datos, los reportes…
En Minecraft me siento libre, creativo, y me reencuentro con lo que realmente me gusta hacer.
Y eso, para mí, vale oro.
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